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sábado, 11 de abril de 2015

Los últimos Austrias en Guadix, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN.


Caminante, ésta que ves
casa, no es quien ser solía;
hízola al rey mancebía
para convento después.
Lo que un tiempo fue y lo que es,
aunque con rojo señal
y título en el umbral,
ella lo dice y enseña
que casa en la que el rey empreña
es la “Concepción Real”.

(Escrito anónimo al Convento de la Concepción en la Calle de Alcalá de Madrid)

Desde que Sergio Antonio Rodríguez Sánchez escribió en 2001, en la revista Nieve y cieno, el artículo “Un canónigo de la Catedral de Guadix era hijo de Felipe IV” ha corrido la tinta sobre el asunto: Antonio Enrique y su novela “La espada de Miramamolín”, el artículo “Sangre de reyes” que escribí yo misma para Wadias e Ideal, el artículo interesantísimo de Sergio Antonio Rodríguez Leyva "La madre del canónigo Austria", en la revista Nieve y Cieno, Marcelo Miranda Rivas con su artículo "Nuevas luces acerca de Carlos Fernando de Austria", publicado también en Nieve y Cieno, además del artículo de Rafael Aguilar “Testamento de Carlos Fernando de Austria” publicado en el Boletín Real Academia de Bellas Artes.
El interés que el asunto ha suscitado entre los accitanos y descendientes nos ha impulsado a investigar e ir completando información sobre la vida del canónigo. Sabemos que el rey, como muchos monarcas, fue muy animado en asuntos de alcoba, y prolífico en hijos bastardos, entre los que se cuentan a Juan José de Austria, hijo de Felipe IV y de una afamada actriz conocida como “La Calderona”, o Fray Alonso de Tomás, que tuvo con una dama de la reina Isabel de Borbón: Constanza Orozco, entre otros. Fue guarda mayor de las damas de la reina, la madre de Carlos Fernando de Austria, doña Casilda Manrique de Luyando y Mendoza. Entre los ilegítimos se cuentan hasta treinta, aunque sólo se conoce el nombre de unos cuantos:
Don Francisco Fernando Isidro de Austria (Madrid, 1626 – Isasi, 12 de marzo de 1634), fruto de los amores del rey con la hija del Conde de Chirel. Este fue el primero, que murió a los ocho años de edad y enterrado en el Monasterio del Escorial.
Ana Margarita, otra hija de la que se desconocen las fechas de su nacimiento y muerte, entró como religiosa agustina en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid.
Don Alonso Antonio de San Martín, habido con Doña Tomasa Aldana, dama de la reina Isabel de Borbón, religioso que llegaría a ser Obispo de Oviedo y más tarde de Cuenca, en cuya catedral se halla enterrado.
Fray Juan del Santísimo Sacramento (Juan Cossío), religioso de la Orden de San Agustín, autor del libro: “Vida del Venerable Siervo de Dios Vicente de Paul, 1701.
Don Fernando Valés, fue gobernador de Novara y General de Artillería del Estado de Milán hasta su muerte en 1702. El rey lo tuvo con Ana María de Uribeondo.
Doña Luisa de Orozco Calderón, También hija de María Inés Calderón “La Calderona” y por tanto, hermana de Juan José de Austria. Fue abadesa del Valfermoso.

Teniendo en cuenta la abundancia de hijos ilegítimos que fueron religiosos y religiosas, tan sólo se tiene noticia de la descendencia de Carlos Fernando de Austria que casó dos veces: la primera con Isabel Garrido Muñoz, de Cuenca, con la que tuvo a su primer hijo Francisco Fernando de Austria, que fue religioso agustino calzado de la Provincia de Castilla. Carlos Fernando queda viudo en 1665, y transcurrido un año, vuelve a contraer matrimonio con Francisca Díaz de Lavandero y Córdoba. De este matrimonio nacen dos hijos, Mariana (1668), que lleva el nombre en honor a la reina Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV, y Antonio Fernando de Austria que fue monje trinitario en el convento de la Santísima Trinidad de Calzados de Córdoba. Carlos Fernando, de nuevo viudo en 1675, es cuando pidiendo ayuda al rey, se ordena sacerdote y se traslada a Córdoba, a la Iglesia Real y Colegial de San Hipólito, donde ocupa una canonjía. Finalmente, en 1690 es trasladado a Guadix, a donde le acompaña su hija.

Mariana de Fernando de Austria, tal como aparece en la documentación que pude localizar en el Archivo Diocesano y Capitular de Guadix, sería la que iniciaría la descendencia de los Austrias accitanos. Contrae Matrimonio en 1694 con un caballero de una hidalga familia accitana, Don Juan Manuel de Cea y Carvajal. A esta familia perteneció el conocido Cortijo de Cea, por el que Mariana pleitea en un documento, a favor de su hija Francisca de Cea, cuya descendencia llega hasta nuestros días. Descendientes de Carlos Fernando de Austria son: Juan Miguel Giménez Miranda, Marcelo Miranda Rivas, Sergio Antonio Rodríguez Leyva, Carmen Machado Miranda, Antonio Medialdea Miranda, por nombrar algunos conocidos y amigos. Todos personas sencillas cuya actividad profesional es muy variopinta, contemporáneos y paisanos nuestros, tal vez los únicos descendientes en línea directa de aquella dinastía que durante un tiempo, gobernaron un imperio por donde nunca se ponía el sol.

viernes, 16 de mayo de 2014

Informe sobre el testamento de María Pretel, fundadora de Pedro Martínez, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN


María Pretel hace testamento en 1567, fecha en que presumiblemente falleció.  Testó en Guadix, ante el escribano Francisco de Molina, por entonces vivía en Guadix en el barrio de Santiago. 
  • Ordena por el testamento que si muere en el Cortijo de Pedro Martínez, sea enterrada en la Iglesia que fundaron ella y su yerno Juan Rodríguez Cubero y si muere en Guadix, sea sepultado su cuerpo en el monasterio de San Francisco, en la misma sepultura donde están enterrados sus padres, que acompañen su cuerpo el cura y sacristán de la Iglesia de Santiago, de donde es parroquiana y los hermanos de la Cofradía del Santísimo Sacramento, de la que es cofrade. 
  • Así mismo deja dotación para que se digan misas por su alma en las iglesias de Santiago, en Pedro Martínez, en la Iglesia de Santa Ana, en el Monasterio de Santo Domingo, etc. Que cuando muera, comparezcan doce parroquianos pobres de Santiago (tres hombres y tres muchachas huérfanas, tres mujeres viudas, tres hombres pobres) se vistan de camisas y calzones y medias, calzas, sayos, capas y caperuzas de burel, cofias, así mismo en su cortijo. 
  • También manda dar su soldada (sueldo) a dos huérfanas: Juana y Ana, que tiene a su servicio, además de eso que a Juana le den diez mil maravedís para su casamiento. 
  • Así mismo que su yerno Pablo de Jerez pague a Ana, que fue su sirvienta y ahora del dicho yerno, además de su soldada, otros diez mil maravedís. 
  • Que se digan veinte misas rezadas en la Iglesia de su cortijo, por el ánima de sus padres y de su marido. 
  • Declara que su yerno Juan Rodríguez Cubero, ha sido su fiador en algunas ocasiones, que se pague todo lo que se deba y que luego se reparta entre sus herederos. También declara que tiene dotada a la Cofradía de la limpia Concepción de nuestra señora que está en el monasterio de San Francisco  que paga tres mil maravedís. 
  • También tiene otra en el (…) de la Encarnación de Nuestro señor Jesucristo que se paga de limosna cada año cuatro reales y medio, que cuando ella fallezca se den de sus bienes a censo veinte ducados para candelas e incienso. 
  • Que luego que ella fallezca se compre una casulla de terciopelo del color que le pareciere a sus albaceas, con la caneffa de oro, para su cortijo de Pedro Martínez. 
  • Que así mismo se compre un cáliz de plata que cueste hasta nueve mil maravedís. 
  • Que cuando muera, se tomen cien fanegas de trigo y se pongan en su cortijo a modo de pósito para que se repartan en cuatro veces al año entre los labradores más pobres si los hubiere, y si no los hubiere se den a los parroquianos de la Iglesia, prefiriendo a los familiares a los extraños, los cercanos a los lejanos, y los naturales a los extranjeros. 
  • Deja por patrono para la administración del pósito a su yerno Juan Rodríguez Cubero. Además, que los ornamentos que ella o sus descendientes dieran a la Iglesia de Pedro Martínez, no se llevan fuera de ella ni se utilicen para decir misa en otro lugar. 
  • Que cuando ella muera, sus herederos, para repartir y recibir las tierras de su cortijo, pidan a las personas a las que ella se las tiene arrendadas, que cumplido el tiempo de su arrendamiento, que les pague lo que hubieren…, 
  • Que se paguen a Hernando de torres nueve ducados.
  • A su yerno Andrés Gómez, marido de Catalina Martínez, su hija, le dio como dote de casamiento  doscientos ducados: ciento veinte cuando se casaron y los otros ochenta se los da después, durante el matrimonio.
  • Así mismo tiene dado en dote de casamiento a Pablo de Jerez, su yerno, casado con su hija Ana Martínez doscientos ducados: ciento setenta al casarse y después otros treinta de los que otorga carta de dote.
  • También declara que dio en dote a Juan Rodríguez Cuvero, su yerno, casado con su hija María Pretel otros doscientos ducados en el tiempo en que se casó.
  • Declara que tiene dos hijas y una nieta monjas: Leonor Pretel, viuda de Luis Chamorro; su hija y su nieta Francisca Pretel, hija de Isabel Martínez; su hija, que están monjas en el Monasterio de Santa Clara de la ciudad de Úbeda. Y María Pretel, su hija, en el Monasterio de San Nicasio de Úbeda. A todas tiene dada dote y ajuar que aparece en un libro encuadernado entre las partidas y hojas que están firmadas al final del escribano Juan de Buendía, que es uno de los testigos instrumentales del testamento.
  • Que dio a Isabel Martínez, mujer de Lázaro de Siles, al quien su marido le mandó en arras que lo dejaron al tiempo de su muerte.
  • Declara también que cuando se casó con Pedro Martínez, su marido, llevó en dote veinte mil maravedís y él llevó en arras diez mil maravedís, además trajo de capital en bueyes, ganado y vestido ochenta o noventa ducados.
  • Que su Marido Pedro Martínez hacía veinte y dos años que había fallecido (teniendo en cuenta que en la fecha en que testó era 1567, debió morir en 1545) y que en el tiempo en que murió valía su hacienda mil quinientos ducados aproximadamente. Para entonces ya habían casado a alguna de sus hijas, a Leonor, mujer de Chamorro y al quedar viuda ingresó en el convento. Despúes de muerto Pedro Martínez se casaron las demás hijas. Que tras su muerte su hacienda se había multiplicado. Que después que falleció su marido murió una hija doncella llamada Juana García y le dejó su herencia a ella.
  • Deja a sus tres hijas casadas y a sus hijas y nieta monjas todos sus bienes y a los descendientes de su familia.

Pedro Martínez                       &                      María Pretel

Hijas:
Leonor Pretel, casada con Luis Chamorro.
Juana (doncella falleció).
María Pretel, casada con Juan Rodríguez Cubero.
Catalina Martínez, casada con Andrés Gómez.
Ana Martínez, Casada con Pablo de Jerez.
Ysabel Martínez madre de Francisca Pretel (nieta)
María Pretel (hija monja)

Fuente: AHDG, Capellanías, Caja 2745, doc. 10

sábado, 1 de febrero de 2014

Los Ramírez de Arellano, antiguos moradores del palacio que alberga la actual Escuela de Artes de Guadix, de Carmen Hernández Montalbán.


Por las venas de nuestra ciudad discurre mucha historia. En los paseos solitarios de las tardes de invierno, por los angostos callejones de San Miguel y Santa Ana, repletos de caserones desvencijados, algunas veces me entretengo pensando cómo sería Guadix unos siglos atrás, cuando todavía nuestra Catedral estuviera en construcción, y la Calle de San Miguel fuera aun una rambla paralela a la muralla, por donde pasaba un arroyo caudaloso, terciado de puentes que comunicaran con los arrabales…, cruzo imaginariamente por uno de ellos que da a la Puerta de Granada hasta la actual calle Benavides, escucho el tránsito de carros, caballos y bueyes de labranza hasta llegar a la Sinagoga (actual oficina del INEM). Avanzo unos pasos más y me detengo frente al Palacio de Los Ramírez de Arellano, que hace esquina con la Calle de la Concepción, por donde ha pasado un carruaje “ese es, ya ha llegado…” murmura el populacho, “Felipe Sega, el Nuncio de su Santidad Gregrorio XIII”.
En 1575, toma posesión del cargo de Obispo de Guadix, propuesto por el rey, Fray Julián Ramírez Díaz, que nació en Villaescusa de Haro, una localidad del suroeste de la provincia de Cuenca, popularmente conocida como la villa de los obispos, ya que ha sido la cuna de unos cuantos, por tanto sucedió a Don Francisco Lillo, que fue electo pero que no llegó a tomar posesión en opinión de Don Pedro Suárez, en su Historia del Obispado de Guadix y Baza. Don Melchor Álvarez de Vozmediano y Orozco, fundador del Convento de la Concepción de Guadix y asistente al Concilio de Trento fue su antecesor. Don Julián era Prior del Convento de Uclés perteneciente a la Orden de Santiago.

   
Todo apunta a que la Familia Ramírez Arellano, habitó el edificio que hoy es la Escuela de Arte de Guadix, pues aun se conserva el escudo de la familia. Este edificio fue posteriormente Seminario. Existe abundante documentación sobre la familia en el Archivo Histórico Diocesano. En el pleito entre Juan Pulido y Salvador Muñoz Obregón, por la posesión de la capellanía que fundó un descendiente del Obispo, también llamado Julián Ramírez dice:
“El Sr. Dn. Julián Ramírez de Arellano, obispo que fue de esta ciudad, trajo a García Ramírez de Fuenleal, natural de Villanueva de Alcaudete, su primo, y a Dª Francisca Ramírez de Arellano, su sobrina, los cuales casados y velados y haciendo vida maridable vinieron a esta dicha ciudad, el dicho Sr. Obispo creó un vínculo para satisfacerles el servicio que le habían hecho, como consta de la fundación de dicho vínculo= y los dichos García Ramírez de Fuenleal y Dª Francisca Ramírez de Arellano, constante el dicho matrimonio, tuvieron y procrearon por sus hijos legítimos y naturales al dicho Dn. Julián Ramírez, fundador de la dicha capellanía y a Dª Isabel Ramírez, que murió monja en el convento del Sr. Santiago de esta dicha ciudad= Y el dicho Dn. Julián Ramírez, fundador, por comunicación que tuvo con Dª Catalina Narváez tuvo en ella por hija natural reconocida a Dª María Ramírez= la cual dicha Dª María Ramírez, hija natural reconocida, casó con Andrés Asensio, y de este matrimonio tuvieron por sus hijos naturales a Dª María Ramírez, poseedora del dicho vínculo, y a el Padre Dn. Diego Ramírez, Religioso profeso de la Orden de San Agustín= y todos los susodichos igual y cualquiera de ellos no ha tenido ni tienen en este Obispado parientes algunos y consiguientemente la parte contraria no es deudo de los susodichos ni del dicho fundador= “. 
(Ortografía actualizada)

   En el documento también deja constancia de los bienes sobre los que se instituyó la citada Capellanía, entre ellas:  Un molino de pan moler en el término y jurisdicción de Exfiliana, unas viñas en el término de Guadix, en el pago de la Marcoba, que rentaban por entonces (1667) más de sesenta y cinco ducados., bienes que aparecen en el testamento de Don Julian Ramírez, descendiente colateral del Obispo del mismo nombre.

   Otro dato curioso que aparece en dicho testamento es el lugar donde la familia fue enterrada:  “Mando que cuando la voluntad de Dios Ntro. Señor fuere la de me llevar de esta presente vida, mi cuerpo sea enterrado en la Santa Iglesia Mayor de esta ciudad, en la sepultura que allí tengo junto a la reja del Coro donde están enterrados los señores García Ramírez y Doña Francisca Ramírez, su mujer y mis padres y acompañen mi cuerpo los señores Deán y Cabildo de esta Santa Iglesia y seis frailes de los conventos de Santo Domingo y Sr. San Francisco…”. Aunque más tarde expresa su voluntad de comprar la Capilla y entierro donde está el Señor San Fandila y que trasladen los restos de sus padres y los suyos allí y continúa “Y mando que se ponga una piedra blanca en la puerta de la bóveda de la dicha capilla, y la piedra sea la que está puesta en la sepultura de los dichos mis padres”. Ignoro si la Capilla de San Fandila estuvo entonces en el mismo lugar que en la actualidad.

   Este Don Julian Ramírez también tuvo una deferencia con su antepasado el Obispo del mismo nombre que fue primo de su padre: “Y de decir por la ánima del Señor Obispo Don Julian Ramírez, mi señor, predicador que fue de su Majestad, Don Felipe Segundo nuestro señor, y de la Orden del Señor Santiago…”


A decir verdad, poco a poco y sin proponérmelo, me fui interesando por esta familia de origen noble que vino a Guadix desde Castilla La Mancha, y que fue originaria de ese pueblecito de Cuenca: Villaescusa de Aro, en el que aún permanece en pie el Palacio de los Ramírez, hoy Ayuntamiento de este municipio. Pero sin lugar a dudas, lo que me más me ha conmocionado, es el escándalo en el que el Obispo Don Julián Ramírez se vio envuelto y que tuvo como escenario nuestra ciudad, en 1580. Al principio algunos investigadores que acuden al Archivo diocesano me habían referido algo, pero yo quise ahondar más, para ver qué había de cierto en esta historia de tintes novelescos que tanto atrajo mi atención. He tenido suerte en mi búsqueda documental, he encontrado un libro digitalizado del sacerdote y Doctor en historia de la Iglesia, Don Ángel Fernández Collado, titulado “Gregorio XIII y Felipe II en la nunciatura de Felipe Sega (1577-1581)”. En uno de sus capítulos nos habla del Caso del Obispo accitano Don Julián Ramírez.

   El día 1 de febrero de 1580, el Nuncio Felipe Sega envía a Roma el primer informe sobre el problema del Obispo de Guadix, donde se inicia una querella acusándole de diferentes actos graves, concretamente de haber mantenido trato carnal con la abadesa del Convento de la Concepción, Doña María de la Cueva. El nuncio se compromete a hablar con las personas que habían iniciado la querella para averiguar las razones de la acusación. El 30 de noviembre envía el primer informe del Proceso, con las culpas averiguadas y probadas contra el Obispo Don Julián Ramírez, en el Monasterio de Ntra. Sra. De la Concepción en Guadix. En el que se le acusa de quebrantar la clausura del monasterio, “entrando a horas intempestivas y permaneciendo en él durante varias horas con el único objeto de holgarse y fornicar con la abadesa María de la Cueva”. Además solía entrar acompañado de Diego López Ramírez, arcipreste de Guadix, Juan de Mesa, Miguel Martínez, cura de Beas, Marchena, confresor de las Monjas, Pedro Olite Monegro, su Capellán y García Ramírez, sobrino del Obispo. El Obispo había destituido cuatro años atrás del cargo de abadesa a María de la Paz, fundadora del monasterio, y había presionado para que nombraran a María de La Cueva como nueva abadesa a pesar de no tener la edad ni cumplir con los requisitos que dictaba la Regla. Fruto de estas relaciones, la abadesa había dado a luz un niño y una niña, que había entregado al cura de Beas. Algunas monjas decidieron poner en conocimiento de S.M. lo que estaba ocurriendo en el Monasterio por medio del Antiguo Obispo, Melchor Álvarez de Vozmediano, de su sobrino, el prior Solorzano y de su regidor Payo de Rivera.
En la siguiente carta que Felipe Sega envía al Papa, le informa de que habían tomado declaración a las monjas encubridoras y que finalmente estas habían confirmado todo punto por punto. Conociendo la Abadesa, lo dicho por sus amigas confesó y confirmó todo llorando amargamente y pidiendo misericordia.

   No se hizo mucho esperar la respuesta de Roma que decía “Los delitos del Obispo de Guadix, son tan graves y tan horribles, que se apartan totalmente del camino de la clemencia…”. El Obispo fue destituido por Bula de su Santidad y regresó al Monasterio de Uclés, donde finalmente acabó sus últimos días.

   Han sido muchos los prelados ilustres que han engrandecido y honrado la Diócesis de Guadix, pero como siempre suele ocurrir; no hay regla sin excepción.




martes, 3 de diciembre de 2013

¡Feliz cumpleaños Padre Poveda! (Carmen Hernández Montalbán)

Foto de Torcuato Fandila
El día 3 de diciembre, los personajes de los cuentos tradicionales, han transitado por las calles de Guadix. Decenas de niños del Colegio Padre Poveda de las cuevas, celebraban así la inauguración de su biblioteca escolar. Verdaderamente había algo que celebrar, porque las bibliotecas escolares cumplen una función principal: son esencialmente un lugar de aprendizaje, de encuentro y comunicación, integrado en un proyecto pedagógico. Deben estar abierta al exterior, relacionarse con su entorno social y cultural, y colaborar con otras instituciones. Esto servirá para convertirse en catalizador que nos ayude a conocer la realidad del alumnado, e implicar a los elementos responsables de su educación. En este momento, ese proyecto de aprendizaje, impulsado por la Junta de Andalucía, a través del CEP (Centro del Profesorado) aquí en Guadix, es el llamado Comunidades de Aprendizaje. Este proyecto tiene un lema: “Todos enseñan, todos aprenden” que precisamente tiene como objetivo hacer partícipe a toda la comunidad educativa (alumnos, ex alumnos, docentes, padres, directivos, etc.) que influyen y son afectados por el entorno educativo. Todos tienen algo que enseñar, todos pueden aprender. Mi hermana Dori y yo, como ex alumnas del Colegio Padre Poveda, hemos querido participar de esta celebración, contando un cuento y realizando una actividad de animación a la lectura, en el que han participado alumnos, padres y docentes.
Guadix, fue la cuna de un proyecto pedagógico, el de la Institución Teresiana que fue la institución primordial del sacerdote y misionero Pedro Poveda. Él supo ver en la educación, la cultura y la promoción de la persona, la posibilidad de una respuesta a los problemas sociales y un espacio para el encuentro de la persona con Dios. Desde el punto de vista social, el término persona, designa al ser que vive y se desarrolla en sociedad, pero al mismo tiempo nunca deja de actuar con un carácter individual, haciendo uso de su singularidad. Y es especialmente de esa singularidad de la que podemos aprender. Para que una persona pueda desarrollarse como tal, fundamentalmente tiene que tener cubiertas sus necesidades primordiales: alimento, vestido, techo y educación.
La Institución Teresiana, recogió su antorcha y podemos decir que a día de hoy, todavía continúa luchando para mantener viva su filosofía de innovación y de respuesta, su educación en valores. Una pedagogía que actualmente podemos considerar de lo más progresista y puntera. Aquellos años en Guadix, marcaron para siempre a Pedro Poveda, pues consiguió poner en funcionamiento no sólo unas escuelas, sino unas escuelas en las que se aplicó un método pedagógico “manjoniano”, considerado de los más avanzados por entonces.
Por eso nos sentimos en cierto modo privilegiadas, porque a pesar de que hemos vivido en una situación precaria económicamente, hemos sido ricas en educación y en valores, algo que nos ha engrandecido como personas, personas que pueden aportar e impulsar una sociedad más justa y más humana.
Cita de Pedro Poveda:
“En nuestro programa, después de la fe, mejor dicho, con la fe, ponemos la ciencia. Somos hijos del Dios de las Ciencias, de quien dice la Sagrada Escritura: ‘Deus Scientiarum, Dominus est’. El autor de la fe y de la ciencia es uno mismo, Dios, y el sujeto de la fe y de la ciencia,  la criatura humana. Así como os decía el otro día que seáis mujeres de mucha fe, de fe viva, de fe sentida, y que nunca digáis: no más fe, así os digo hoy: desead la ciencia, trabajad por conseguirla y no os canséis nunca, ni digáis jamás: no más ciencia. La mucha ciencia lleva a Dios, la poca nos separa de Él”.

sábado, 16 de noviembre de 2013

MERRILL F. McLANE Y GUADIX de Carmen Hernández Montalbán





Todos conocemos la fascinación que nuestra tierra suscita en quienes nos visitan. Podemos constatarlo en los numerosos artículos y crónicas de viaje que los turistas de otras épocas dejaron escritos. Especialmente en el siglo XVIII y XIX, cuando viajar, por el placer de viajar era privilegio de aristócratas y lores. Pero Existen personajes casi anónimos que nos han visitado posteriormente, atraídos por la belleza de un paisaje lleno de contrastes y la singularidad de nuestra forma de vida. Este es el caso del americano Merrill F. McLane, del que tuve noticias a través de mi amigo Pepe López, el mismo que regenta el quiosco de prensa y libros “Al-Andalus” en la acera del parque. Me contó que un americano apellidado McLane hacía algunos años había pasado por Guadix, habían conversado bastante sobre las costumbres del lugar y que éste le había dedicado unas palabras en un libro en inglés del que ignoraba el título ¿Podrías intentar buscarlo, tú que estás más familiarizada con el mundo de las bibliotecas e internet? así sin más datos que el apellido, la búsqueda resultó apabullante e infructuosa. Al poco tiempo me dijo que finalmente lo había encontrado, que un amigo suyo lo tenía y que le había proporcionado una copia del capítulo dedicado a él. El libro en cuestión se titula “East from Granada (Al este de Granada)” de Merrill McLane y el capitulo que le dedica a Pepe es “The poet and the Monk’s Cave (El poeta y la Cueva del monje)”. En seguida sentí curiosidad por saber lo que contaba y pedí a mi amigo Ignacio Ferriz, director de la academia de inglés “Manchester” que hiciera el favor de traducírmelo. Así lo hizo, entusiasmado también por el hallazgo.
Hice una búsqueda rápida en internet y descubrí en una esquela necrológica que Merrill McLane, que murió en el 2008 con 91 años, era un coronel retirado del Cuerpo de Marines de los EEUU de América en la 2ª Guerra Mundial, participó en la operación para retomar Guam de los japoneses y fue galardonado con la estrella de bronce. Hizo una maestría en antropología cultural en la Americam University, realizando varios trabajos sobre los gitanos en España.
En el capítulo dedicado a Pepe cuenta en primera persona, cómo es guiado por mi amigo hacia la cueva del monje y en ella, después de mostrársela, a través de sus ventanas contemplan el paisaje de Guadix al fondo con la catedral, coronado de cerros minados de cuevas, y la Sierra Nevada. Pepe emocionado recita espontáneamente las primeras líneas de un poema que él había escrito durante sus años de trabajo en Barcelona:

Guadix,
Donde he nacido,
Tierra de arcillas doradas
De ocres color de luna,
De rojo color naranja…

Merrill McLane asombrado, anima a Pepe para que continúe su recital impresionado por su talento; la pasión que se manifiesta en su postura erguida y el brillo de sus ojos. Lo describe con la apariencia de un poeta hablando ante un auditorio universitario, lleno del espíritu del duende. También cuenta que antes de esta expedición, como él la llama, habían visitado un bar en las cuevas bajo una parra, allí Pepe le explica a nuestro visitante americano las diferencias que existían por entonces entre los habitantes de cuevas “los cueveros” y los que viven en la ciudad, cuando hace tan sólo unas décadas, las cuevas eran consideradas como los suburbios de Guadix y el estigma de ser un cuevero trazaba una línea bien dibujada entre los de arriba y los de abajo.
Animo a los responsables políticos a promover la traducción y edición de este libro, homenaje a nuestra tierra y nuestras gentes, para que lo conozcan, y que algún día pueda tener un hueco bien merecido en la sección local de nuestra Biblioteca Pública Municipal.

martes, 15 de octubre de 2013

"Juan Ramón Miranda, cirujano accitano del siglo XVIII" de Carmen Hernández Montalbán


Supe de la existencia de este cirujano a raíz de una de mis investigaciones genealógicas. Desafortunadamente, no pude profundizar mucho sobre los antepasados de Juan Ramón, ya que de los libros parroquiales de Baza, de donde procede esta familia, sólo perduran los posteriores al siglo XVIII. Los anteriores fueron destruidos posiblemente en la Guerra de la Independencia, a juzgar por la fechas, aunque esto sólo es una hipótesis. No obstante si acudimos a algunas publicaciones sobre la historia local de Baza, encontramos personajes que tuvieron cierta relevancia con este apellido y que supongo, pudieran ser antepasados de Juan Ramón. Por ejemplo: Don Pedro Miranda Salón el que fuera corregidor de Guadix y Baza en el siglo XVI, perteneciente a una próspera familia de mercaderes burgaleses de origen judío, del que aún se conserva el escudo en el edificio del Ayuntamiento viejo. También se nombra a Don Juan Ignacio Miranda, caballero de la Orden de Santiago, familiar del Santo Oficio de la Inquisición y controvertido personaje que tuvo cierto poder en esta ciudad de Baza, del que existen numerosos pleitos en su Archivo Notarial.
Don Juan Ramón Miranda nació en la villa de Gor, comarca de Guadix, según consta en la partida de bautismo contenida en su expediente matrimonial:

“En la Villa de Gor a veinte y un días del mes de Febrero de mil setecientos y treinta y nueve años, Yo Dn. Pedro Zoilo del Peral, cura Thte. De la Yglesia. Parroquial de dicha villa, de comisión de Dn. Josep Sanz Matute, cura de la Yglesia de Gorafe, Bautice solemnemente en la pila de esta Villa de Gor a un niño, a quien puse por nombre Juan Ramón hijo Legítimo de Dn. Thomas de Miranda, Vezino de esta Villa y natural de la Ziudad de Baza, y de Ana García Villapalacios, vecina y natural de esta Villa, nazió dicho niño el día treze de dicho mes y año. Abuelos paternos, Maximo de Miranda y Antonia Zurana; maternos, Rodrigo García y Mariana Lozano, Padrinos Gregorio García y Ana García, y Don Joseph Gonzalez y Pascual Ximenez, y  Yo el presente Cura que doy fe, vezino y natural de esta Villa, Don Pedro Zoilo del Peral.”

Según el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751 de la Villa de Gor, Juan Ramón era el mayor de los tres hijos de Don Tomás de Miranda, cirujano  y de Doña Ana García Villapalacios. Por entonces tenía 12 años. Vivía con sus hermanos Antonio de 10 años y María de 7, además tenían una criada llamada Francisca de Arques y un oficial (ayudante de Don Tomás) de 19, llamado José de Reyes.
La familia Miranda debió residir un tiempo en Almería, si no la familia completa, al menos hay constancia de que Juan Ramón tenía allí su residencia, pues en el expediente matrimonial de 1772 dice que este era vecino de Almería.
Es de suponer que aprendiera el oficio de cirujano con su padre y que obtuviera su protomedicato en Baza. Esta ciudad ya tenía desde los Reyes Católicos tradición en el ejercicio sanitario, pues fue aquí donde se creó el primer Hospital Real, con motivo de la aparición de la peste en el año 1489, en las tropas que sitiaban la ciudad. Esto dio lugar a un hospital ambulante que seguía al ejército en todos sus movimientos, provisto de cirujanos. Los enfermos y heridos eran atendidos en una tienda separada del peligro del enemigo y teniendo siempre una Botica a su disposición.
Además, encontré una nota manuscrita en la hoja guarda de un impreso antiguo del Archivo Diocesano de Guadix que decía lo siguiente:

“Testifico en la forma que puedo, yo Dn. Miguel Montañés, vecino de esta ciudad de Baza, zirujano (…) aprobado por el Rl. Protomedicato en ella, como Juan de Salaçar, vecino, y natural de la villa de Orce, aâsistido y practicado; mas tiempo o años dcha.Facultad y para q conste a los q pribatibamente toca su examen doy la presente en dicha ciudad de Baça en diez y ocho días de setiembre de mil setecientos diez y seis años.”

Por tanto, ya debería existir un tribunal examinador en Baza a principios del S. XVIII. Sabemos que Don Juan Ramón Miranda fue cirujano militar, pues en un núm. de la Gaceta de Madrid de 1793 viene el apunte siguiente: “D. Juan Ramón Miranda, Cirujano en Guadix, 600 rs. cada año de los que dure la guerra”. También prestó sus servicios en el Hospital Real de la Caridad de Guadix desde el año (1773-1802), comenzó un año después de su boda con Doña Rosa, pues allí fue boticario su suegro, Don José Ruiz del Peral, hermano del famoso escultor de Exfiliana.
Debió ser un buen cirujano, ya que en otro periódico de la época: El Mercurio histórico y político de 9 de febrero de 1792 recoge la siguiente noticia: 

“Guadix 9 de febrero. El día 18 de enero se sintió Josepha López, mujer de Joachín Samaniego, vecinos de este pueblo, con vehementísimos dolores de Parto y síntomas de ser peligroso, para proporcionarla el posible auxilio fue llamado D. Juan Ramón Miranda, cirujano del Regimiento Provincial de esta Ciudad, el que conociendo el grave apuro en que se hallaba la parturiente, determinó aplicarla todos los medios más eficaces que para lances de semejante riesgo previene su facultad; y en efecto consiguió extraer dos robustas niñas de tiempo y perfectas, pero unidas desde la región umbilical hasta la superior del pecho, alimentadas o animadas de una sola vida. Como al parecer estaban muertas, se les administró el bautismo baxo condición. La madre que es de edad de 24 años, y de mediana estatura, se halló a pocas horas de su parto casi recobrada.”

            Otro personaje que engrosa la nómina de una verdadera galería de ilustres y peculiares accitanos…



domingo, 18 de agosto de 2013

YO ACCITANA

YO ACCITANA
   Yo accitana, veo a mi pueblo envejecer indignamente. Paseo por sus calles antiguas de palacios en ruinas, desgarrados por el abandono y amordazados por un cableado urbano que insulta a su belleza. Paseo bajo el sol inclemente del mediodía entre calles desarboladas y sucias, árboles raquíticos, asfixiados por adoquines que impiden crecer su tronco.
   Yo accitana, sueño con aquel jardín botánico de Wadias que en tiempo pretéritos fue la envidia de Europa, escucho el torrente subterráneo de agua discurrir por las arterias de nuestra ciudad, quejarse por la esterilidad a la que someten a sus caños y fuentes por donde no brota ni una gota de agua.
Guadix, Wadias, río de la vida ¡cuánto insulto a tu topónimo de origen!
   Yo accitana, me alejo por las salidas que van al campo, buscando algún rastro de lo que en vida fuiste, Guadix, y veo tus caminos flanqueados por alambradas metálicas, tus cerros como cárceles, cercados por alambre, tus senderos cortados por muros de hormigón armado; con la que la poca gentileza cívica marca su territorio.
   Yo accitana, que soy cal y agua, cielo y arcilla, que soy patio, pozo, encina, acacia, torre y luna. Yo accitana que siento correr historia y la leyenda por mi sangre, y en mis genes la huella de los grandes hombres y mujeres que parió esta tierra. Veo a mi pueblo subyugado a la indolencia, su patrimonio arqueológico diseminado por la geografía española, su patrimonio documental carcomido por los hongos o confinado a la suerte fatal de la ignorancia de quienes nos gobiernan.
Yo accitana, reivindico ya un museo arqueológico que atraiga turistas a mi ciudad, reivindico un archivo histórico, vivo y dotado de personal especializado y debidamente remunerado. Yo accitana, abomino del voluntariado que esquilme los puestos de trabajo, tan necesarios en estos tiempos, que son más una inversión que un gasto.
   Yo accitana, reivindico un centro documental y de estudios sobre la figura de Pedro Antonio de Alarcón que sea referente internacional. Yo accitana, paisana de uno de los mayores dramaturgos del Siglo de Oro de nuestras letras, quiero una escuela de teatro funcionando que organice festivales y dirigida por buenos profesionales y con experiencia probada, que los hay sobradamente en Guadix.
   Yo accitana, postulo por un Guadix como destino turístico, donde el gobierno municipal esté al servicio del emprendimiento y no al contrario. Yo accitana, con la maleta en la mano y mi corazón colgado de la torre de la catedral, veo a mi pueblo alejarse tras la ventanilla del tren y a medida que me alejo, un tirón de melancolía me embarga, parece que alguien me susurra al oído: Tampoco esta vez será posible…

CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN