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martes, 15 de octubre de 2013

"Juan Ramón Miranda, cirujano accitano del siglo XVIII" de Carmen Hernández Montalbán


Supe de la existencia de este cirujano a raíz de una de mis investigaciones genealógicas. Desafortunadamente, no pude profundizar mucho sobre los antepasados de Juan Ramón, ya que de los libros parroquiales de Baza, de donde procede esta familia, sólo perduran los posteriores al siglo XVIII. Los anteriores fueron destruidos posiblemente en la Guerra de la Independencia, a juzgar por la fechas, aunque esto sólo es una hipótesis. No obstante si acudimos a algunas publicaciones sobre la historia local de Baza, encontramos personajes que tuvieron cierta relevancia con este apellido y que supongo, pudieran ser antepasados de Juan Ramón. Por ejemplo: Don Pedro Miranda Salón el que fuera corregidor de Guadix y Baza en el siglo XVI, perteneciente a una próspera familia de mercaderes burgaleses de origen judío, del que aún se conserva el escudo en el edificio del Ayuntamiento viejo. También se nombra a Don Juan Ignacio Miranda, caballero de la Orden de Santiago, familiar del Santo Oficio de la Inquisición y controvertido personaje que tuvo cierto poder en esta ciudad de Baza, del que existen numerosos pleitos en su Archivo Notarial.
Don Juan Ramón Miranda nació en la villa de Gor, comarca de Guadix, según consta en la partida de bautismo contenida en su expediente matrimonial:

“En la Villa de Gor a veinte y un días del mes de Febrero de mil setecientos y treinta y nueve años, Yo Dn. Pedro Zoilo del Peral, cura Thte. De la Yglesia. Parroquial de dicha villa, de comisión de Dn. Josep Sanz Matute, cura de la Yglesia de Gorafe, Bautice solemnemente en la pila de esta Villa de Gor a un niño, a quien puse por nombre Juan Ramón hijo Legítimo de Dn. Thomas de Miranda, Vezino de esta Villa y natural de la Ziudad de Baza, y de Ana García Villapalacios, vecina y natural de esta Villa, nazió dicho niño el día treze de dicho mes y año. Abuelos paternos, Maximo de Miranda y Antonia Zurana; maternos, Rodrigo García y Mariana Lozano, Padrinos Gregorio García y Ana García, y Don Joseph Gonzalez y Pascual Ximenez, y  Yo el presente Cura que doy fe, vezino y natural de esta Villa, Don Pedro Zoilo del Peral.”

Según el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1751 de la Villa de Gor, Juan Ramón era el mayor de los tres hijos de Don Tomás de Miranda, cirujano  y de Doña Ana García Villapalacios. Por entonces tenía 12 años. Vivía con sus hermanos Antonio de 10 años y María de 7, además tenían una criada llamada Francisca de Arques y un oficial (ayudante de Don Tomás) de 19, llamado José de Reyes.
La familia Miranda debió residir un tiempo en Almería, si no la familia completa, al menos hay constancia de que Juan Ramón tenía allí su residencia, pues en el expediente matrimonial de 1772 dice que este era vecino de Almería.
Es de suponer que aprendiera el oficio de cirujano con su padre y que obtuviera su protomedicato en Baza. Esta ciudad ya tenía desde los Reyes Católicos tradición en el ejercicio sanitario, pues fue aquí donde se creó el primer Hospital Real, con motivo de la aparición de la peste en el año 1489, en las tropas que sitiaban la ciudad. Esto dio lugar a un hospital ambulante que seguía al ejército en todos sus movimientos, provisto de cirujanos. Los enfermos y heridos eran atendidos en una tienda separada del peligro del enemigo y teniendo siempre una Botica a su disposición.
Además, encontré una nota manuscrita en la hoja guarda de un impreso antiguo del Archivo Diocesano de Guadix que decía lo siguiente:

“Testifico en la forma que puedo, yo Dn. Miguel Montañés, vecino de esta ciudad de Baza, zirujano (…) aprobado por el Rl. Protomedicato en ella, como Juan de Salaçar, vecino, y natural de la villa de Orce, aâsistido y practicado; mas tiempo o años dcha.Facultad y para q conste a los q pribatibamente toca su examen doy la presente en dicha ciudad de Baça en diez y ocho días de setiembre de mil setecientos diez y seis años.”

Por tanto, ya debería existir un tribunal examinador en Baza a principios del S. XVIII. Sabemos que Don Juan Ramón Miranda fue cirujano militar, pues en un núm. de la Gaceta de Madrid de 1793 viene el apunte siguiente: “D. Juan Ramón Miranda, Cirujano en Guadix, 600 rs. cada año de los que dure la guerra”. También prestó sus servicios en el Hospital Real de la Caridad de Guadix desde el año (1773-1802), comenzó un año después de su boda con Doña Rosa, pues allí fue boticario su suegro, Don José Ruiz del Peral, hermano del famoso escultor de Exfiliana.
Debió ser un buen cirujano, ya que en otro periódico de la época: El Mercurio histórico y político de 9 de febrero de 1792 recoge la siguiente noticia: 

“Guadix 9 de febrero. El día 18 de enero se sintió Josepha López, mujer de Joachín Samaniego, vecinos de este pueblo, con vehementísimos dolores de Parto y síntomas de ser peligroso, para proporcionarla el posible auxilio fue llamado D. Juan Ramón Miranda, cirujano del Regimiento Provincial de esta Ciudad, el que conociendo el grave apuro en que se hallaba la parturiente, determinó aplicarla todos los medios más eficaces que para lances de semejante riesgo previene su facultad; y en efecto consiguió extraer dos robustas niñas de tiempo y perfectas, pero unidas desde la región umbilical hasta la superior del pecho, alimentadas o animadas de una sola vida. Como al parecer estaban muertas, se les administró el bautismo baxo condición. La madre que es de edad de 24 años, y de mediana estatura, se halló a pocas horas de su parto casi recobrada.”

            Otro personaje que engrosa la nómina de una verdadera galería de ilustres y peculiares accitanos…



domingo, 18 de agosto de 2013

YO ACCITANA

YO ACCITANA
   Yo accitana, veo a mi pueblo envejecer indignamente. Paseo por sus calles antiguas de palacios en ruinas, desgarrados por el abandono y amordazados por un cableado urbano que insulta a su belleza. Paseo bajo el sol inclemente del mediodía entre calles desarboladas y sucias, árboles raquíticos, asfixiados por adoquines que impiden crecer su tronco.
   Yo accitana, sueño con aquel jardín botánico de Wadias que en tiempo pretéritos fue la envidia de Europa, escucho el torrente subterráneo de agua discurrir por las arterias de nuestra ciudad, quejarse por la esterilidad a la que someten a sus caños y fuentes por donde no brota ni una gota de agua.
Guadix, Wadias, río de la vida ¡cuánto insulto a tu topónimo de origen!
   Yo accitana, me alejo por las salidas que van al campo, buscando algún rastro de lo que en vida fuiste, Guadix, y veo tus caminos flanqueados por alambradas metálicas, tus cerros como cárceles, cercados por alambre, tus senderos cortados por muros de hormigón armado; con la que la poca gentileza cívica marca su territorio.
   Yo accitana, que soy cal y agua, cielo y arcilla, que soy patio, pozo, encina, acacia, torre y luna. Yo accitana que siento correr historia y la leyenda por mi sangre, y en mis genes la huella de los grandes hombres y mujeres que parió esta tierra. Veo a mi pueblo subyugado a la indolencia, su patrimonio arqueológico diseminado por la geografía española, su patrimonio documental carcomido por los hongos o confinado a la suerte fatal de la ignorancia de quienes nos gobiernan.
Yo accitana, reivindico ya un museo arqueológico que atraiga turistas a mi ciudad, reivindico un archivo histórico, vivo y dotado de personal especializado y debidamente remunerado. Yo accitana, abomino del voluntariado que esquilme los puestos de trabajo, tan necesarios en estos tiempos, que son más una inversión que un gasto.
   Yo accitana, reivindico un centro documental y de estudios sobre la figura de Pedro Antonio de Alarcón que sea referente internacional. Yo accitana, paisana de uno de los mayores dramaturgos del Siglo de Oro de nuestras letras, quiero una escuela de teatro funcionando que organice festivales y dirigida por buenos profesionales y con experiencia probada, que los hay sobradamente en Guadix.
   Yo accitana, postulo por un Guadix como destino turístico, donde el gobierno municipal esté al servicio del emprendimiento y no al contrario. Yo accitana, con la maleta en la mano y mi corazón colgado de la torre de la catedral, veo a mi pueblo alejarse tras la ventanilla del tren y a medida que me alejo, un tirón de melancolía me embarga, parece que alguien me susurra al oído: Tampoco esta vez será posible…

CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN


jueves, 2 de mayo de 2013

El cine “Salón Royal Acci” de Don Juan Luis Campaña

 


Imaginemos la impresión que podía causar un invento como el cine en los ciudadanos de principio de siglo XX, en una ciudad de provincias como Guadix, donde la luz eléctrica todavía era un privilegio al alcance de unos pocos. A muchos de ellos, en su mayoría iletrados, debía parecerles cosa de brujería, algo fantasmagórico  cuanto menos. En la pantalla blanca, de repente aparecía todo un mundo en movimiento, con sus edificios, automóviles, tranvías y gente que andaba de aquí para allá, que parecía sentir, reír, enamorarse y sufrir como cualquiera de ellos, pero que se diferenciaba de la realidad en que parecían andar con mucha prisa y que los colores eran blanco y negro, con toda su gama de grises. También si se fijaban, podían ver unas motas negras parecidas a las moscas que invadían el ambiente, y la ausencia de sonido, como si en ese mundo todo se hubiera quedado mudo, tan sólo amenizado por la música de un piano o un violín.

Los que tenían la posibilidad o la osadía de costearse una entrada que por entonces costaban de una peseta y media, los primeros asientos, a sesenta céntimos el resto, podrían ver de primera mano el espectáculo. Observarían el haz de luz que iba estrechándose desde la pantalla al proyector; una máquina que al funcionar emitía el sonido apenas perceptible de una rueda. Y se preguntarían qué mecanismo hacía posible tal prodigio o al salir, exclamarían ¡cuántos adelantos!

Uno de los primeros salones de cine que se abrieron en Guadix fue el “Salón Royal Acci” más conocido como el Cine Campaña en honor a su fundador Don Juan Campaña. Un local habilitado en la Puerta Granada, esquina con la Calle San Miguel, frente al Torreón del Ferro y cercano a una prestigiosa taberna llamada Las Amapolas, donde podían degustarse una gran variedad de vinos y sabrosas tapaderas, hoy conocidas como tapas.  Se inauguró el día 15 de mayo, festividad de San Torcuato, de 1919. La prensa de la época lo va anunciando. El Nº 6 del semanario Eco de Guadix, el día 2 de febrero decía así: Teatro. Van notablemente adelantados los trabajos del que está construyendo el antiguo comerciante Juan Campaña; le auguramos gran negocio ¡Hacía tanta falta! Dos meses más tarde el mismo periódico recoge otra noticia: Teatro. Según tenemos entendido, el día 15 de mayo (día de San Torcuato) se inaugurará el teatro que nuestro buen amigo D. Juan Campaña está edificando en la calle de San Miguel. Se proyectará la incomparable película titulada “Fabiola”. Le deseamos al referido Campaña éxito en la empresa. Finalmente, el semanario del 11 de mayo de 1919, Nº 19, página 5, dice así: Inauguración y estreno. El elegante Teatro-cine que lleva por título Salón Accitano y cuyas obras van tocando a su fin, se inaugurará el día 15 de mayo, festividad de Nuestro Santo Patrono San Torcuato, con el estreno de la hermosísima y sensacional película de serie “Los Vampiros” que ha sido adquirida de la conocida casa Goumont, por mediación de su digno representante en esta ciudad, Don Carmelo Valverde Gómez. A Don Juan Luis Campaña, propietario del coliseo, enviamos desde estas columnas nuestro aplauso más ferviente y entusiasta por tan importante mejora, y le deseamos pingues ganancias en el negocio.

Así es como a última hora deciden inaugurar el Salón Royal Acci con otra película, se trata de la producción francesa que fue dirigida en 1915 por el director Louis Feuillade, en la que París es presa de un terror invisible y sin nombre contra la que la policía no puede actuar..., a esta, sucederían con gran éxito otras como La Niña mimada, protagonizada por Laura La Plante y Kenneth Harlan, En este signo vencerás, de corte histórico –religioso, Tomasín en el reino de Oz de 1925, precursora del Mago de Oz o La Bruja. Todas ellas están anunciadas en las publicaciones locales de la época como la revista quincenal Acci (1923), los semanarios Patria chica (1920),  Guadix y Baza (1928) o El Corregidor(1923) y El eco de Guadix (1919).

En principio hay constancia de que el cine disponía de un equipo sonoro Zeiss Ikon Luxophone: La máquina proyectaba, a intervalos regulares de pocas centésimas de segundo, un haz de luz sobre los fotogramas de la película; ese haz de luz viene aumentado e invertido por una lente que enfoca la imagen resultante sobre una pantalla. Más tarde, concretamente en 1926, Don Juan Luis Campaña firma un contrato de arrendamiento con opción a compra, con el comerciante alemán Rodolfo Wassmann y adquiere un proyector Bauer último modelo con todos sus complementos. Rodolfo Wassman, hijo de charcutero de la ciudad alemana de Hamburgo,  llega a España en 1906 y funda en Barcelona un pequeño negocio de venta e instalación de Proyectores de cine, más tarde se casa en Madrid con una joven y traslada allí su empresa, es aquí donde firman el contrato.

Juan Campaña, a juzgar por su fotografía, era un hombre de mirada soñadora, frente despejada de persona alegre, de buen juicio y muy sociable, labios finos de carácter reflexivo y un poco tímido, y nariz bien formada y un algo ancha, de persona decidida. Demasiado aventurado, adivinar la personalidad de alguien a quien no hemos conocido, por una fotografía, pero lo que es indudable es que él trajo un poco alegría y progreso a esta ciudad, un hombre emprendedor, de carácter noble, pues me cuentan que más de una vez, dejaba pasar gratis a la gente que no podía pagar su entrada. Muy bien se merece este pequeño homenaje.

Agradezco mucho la colaboración de su nieta, Isabel Cambil Campaña, licenciada en Bellas Artes y gran restauradora y a mi amigo Julio G. de los Reyes, bibliófilo y apasionado de nuestro Pedro Antonio de Alarcón. Ambos me han proporcionado fuentes de información sin las cuales, hubiera sido difícil redactar este artículo.

 

domingo, 3 de marzo de 2013

Juan Miguel Giménez Miranda (Opinión)

Carmen es una magnífica profesional que nos hará las delicias de conocer los ancestros de cada uno. Una experiencia única y emocionante donde aparecen datos y personajes muy interesantes que jamás podíamos imaginar. Lo escrito escrito está y lo que no pertenece a la oralidad y a la leyenda. Carmen se mueve y conoce como nadie los archivos que son como su casa, averigua los papeles partidas de nacimiento, defunción y matrimonios que son una fuente de información que de seguro no nos dejará indiferentes.

sábado, 2 de marzo de 2013

BIENVENIDA

Queridos amigos, os presento mi nuevo blog DOCUGEN, en el que ofrezco mis servicios como profesional en la investigación genealógica y documental. Quizá a alguno de ustedes le suene este oficio a cosas como "Aprendiz de sueños", "Inventor de palabras" o "Diseñador de promesas". Pero os aseguro que no tiene mucho que ver. Soy una experta "Documentalista de genes". Y si tu tienes la suficiente curiosidad, el dinero imprescindible para plantar este Árbol, yo me encargaré de regar y abonarlo lo suficiente para que sus ramas crezcan.
Mientras tanto, iré contando vuestras historias que irán llenando de contenido este blog, si así os place. Muchas gracias, aquí podéis encontrar mis datos de contacto, si queréis hablamos y nos vamos por las ramas...

Un saludo.