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lunes, 16 de noviembre de 2020

Los Peláez de Acuña de Gor, capitanes de los tercios, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN.

 


Los que estamos entre legajos antiguos, raro es el día que no nos topamos con sorpresas. En este caso se trata de otra sorpresa familiar:

Catalogando los expedientes matrimoniales de la villa de Gor en el Archivo Histórico Diocesano de Guadix, donde trabajo, me encontré que en uno de ellos constaba un tal Capitán Pedro Peláez de Acuña. El expediente era de su hijo, también llamado don Pedro Peláez de Acuña, que casaba con doña María Vela. Mi cuarta abuela: Valeria Luisa Martínez Peláez, esposa de mi cuarto abuelo, Manuel Montalbán Gómez, era de Gor. Así que, picada por la curiosidad, comencé a buscar los antepasados de Valeria y descubrí con sorpresa que descendía de este Capitán Pedro Peláez de Acuña. Seguidamente dejo la partida de Valeria y un fragmento del expediente matrimonial de Pedro Peláez de Acuña: 

Partida de bautismo de Valeria Luisa Martínez Peláez

Partida de Bautismo de Valeria Luisa Martínez Peláez




Expediente matrimonial de don Pedro Peláez de Acuña y María Vela


Trascripción de un fragmento del expediente de arriba con ortografía actualizada: 


"[Al margen] Gor año de 1645 Don Pedro Peláez mozo soltero con Doña María Vela doncella.


En la ciudad de Guadix a veinte días del mes de abril de mil seiscientos cuarenta y cinco [...] Don Andrés Ladrón de Guevara Provisor y Vicario general de esta ciudad por su Ilustrísima el Señor don Francisco Pérez Roy, mi señor Obispo de dicho Obispado [...] pareció don Pedro Peláez mozo soltero, hijo del Capitán Pedro Peláez y de Barbula de Ortega vecinos de la Villa de Gor. Y dijo que para servir a Dios Ntro. Sr. y con su gracia y bendición está tratado y concertado [...] de casar y velar como lo manda la Santa Madre Iglesia con Doña María Vela doncella hija de Pedro Ruiz y de Ana Vela..."


Posteriormente, siguiendo la línea Peláez desde mi 4ª abuela Valeria, encontré la partida de bautismo del nieto de Pedro Peláez de Acuña, el del expediente anterior, Critóbal Peláez de Acuña y Arroyo, en la que decía textualmente que este niño había nacido en Milán. En seguida pensé que tenía sangre italiana e hice una búsqueda en Internet por si aparecía algún Peláez de Acuña y me encontré una nota en la revista hidalguía que os muestro y traduzco a continuación.






"En la parte delantera de la bitácora, en Piazzetta Monserrato, estaba colocado este otro epígrafe: LA PIETA DEL EDIFICIO ESPAÑOL ALEXANDRINA CONSERVA En el Museo Cívico de Alessandria, en la actual Biblio- Santuario municipal, está amurallado, junto con otros epígrafes de edificios desaparecidos, una placa aún no publicada al Maestro de Campo Don Cristòbal Peláez de Acuña, castellano de Tortona, que juntos en 1697 con su esposa Doña Lucia Sanguessa, construyó una iglesia en Alejandría «por la gloria de Dios y su conveniencia hogar".

Beata Vergine di Monserrato las lápidas todavía están presentes. ¡No es posible establecer en qué iglesia fue construida! Peláez de Acuña en Alejandría en 1697. porque es casi ciertamente de un edificio desaparecido como lo demuestra la presencia de la placa en el mencionado Museo Cívico, conservado con otros restos documentos epigráficos de edificios destruidos…"




¿Tendría parentesco este Cristóbal Peláez de Acuña con el Capitán Pedro Peláez de Acuña de Gor? -me pregunté. Comencé a buscar documentación en el Archivo y me aparecieron dos pleitos en nuestra base de datos que fotografié para estudiar en casa: 

1º Pleito entre Dª Manuela de Arroyo, mujer de D. Juan Peláez, residente en Tortona (Milán) , y el presbítero D. Manuel del Rosal, vecino de Fiñana, para que le entregue cierta cantidad de reales que su marido le hizo llegar por medio de D. Fco Ronquillo (1701). 

2º D. Torcuato Sebastián Núñez, cura del Sagrario de Guadix, contra los herederos de D. Juan Peláez, vecino de Gor, para que le paguen los derechos de entierro y misas por haber muerto en la jurisdicción de su parroquia.

Supe Entonces que Dº Juan Peláez, esposo de Dª Manuela de Arroyo, mis antepasados, había estado en Tortona y había dado cierta cantidad de reales al presbítero D. Francisco Ronquillo para que se los entregara a su esposa, según el primer pleito. Por medio del segundo pleito supe el año en que murió Juan y encontré su partida de defunción, en la que decía que este había hecho testamento ante el escribano del número de Guadix, Juan Macías. Solicitado el testamento al Archivo Histórico Municipal y de Protocolos Notariales de Guadix, su archivera, mi amiga y compañera Mónica García Aranda, me envió el mismo día el documento y, en él, ¡bingo! Juan Peláez de Acuña citaba a Cristóbal Peláez de Acuña, gobernador de la plaza de Tortona, en Milán. Os muestro un fragmento de dicho testamento con su trascripción correspondiente:



"... conste como el caudal que yo traje a dicho matrimonio que fue dicha casa principal que está en la Plaza de dicha villa de Gor y más de doce mil ducados que heredé de Don Cristóbal Peláez de Acuña, hermano de mi padre que fue Gobernador de la Plaza de Tortona, estado de Milán, después de otros grandes empleos que su Majestad le hizo por sus servicios cuya herencia trajimos de la dicha plaza yo y dicha mi esposa por estar en ella el tiempo de su fallecimiento..." (líneas 7-14).

Con esto quedaba demostrado el parentesco del gobernador con los Peláez de Acuña de mi línea....

El paso siguiente fue pedir a los archivos de las chancillerías si existían expedientes de hidalguía de estos Peláez de Acuña de Gor, que respondieron negativamente. En el Archivo de Simancas, sí encontré un expediente con el nombramiento de don Cristóbal Peláez de Acuña, en el que tomaba posesión del cargo de Gobernador. En dicho expediente, viene una larga relación en latín de los méritos militares del hermano de mi antepasado que con ayuda de un amigo he podido traducir. Comparto con vosotros un fragmento traducido:


"Carlos II [...] Reconocemos y hacemos notar por la presente el valor insigne y la máxima virtud contrastada sobre toda evidencia, tanto en el cerco de ciudades y castillos como en la defensa de nuestros reinos que ha sido notabilísimo como ornato de nuestros ejércitos en Valencia del Poo y en la ciudad de Berna y en Verceli, se ha destacado también en los conflictos con los ejércitos franceses en las irrupciones hechas por nuestros soldados en Berna y Mónaco, donde su ejército recupera Tortona en el año 1645, cuyo extremo esfuerzo fue la admiración de todos los oficiales y generales..."


Se me ocurrió que, tal vez, en el Archivo del Estado de Milán podría encontrarse alguna documentación acerca de este personaje y les escribí. La respuesta, en este caso fue afirmativa y me enviaron un expediente de juramento del cargo en el que decía que Cristóbal había sido Teniente de Maestre de Campo de la infantería del Tercio de Lombardía. Comparto un fragmento del Juramento:



Sobre la identidad de Cristóbal he podido averiguar todo eso. Aun me queda mucho por saber sobre el origen del Capitán Pedro Peláez de Acuña. Sí que he descubierto cómo el nombre de Pedro Peláez de Acuña, hermano de Cristóbal, aparecen en unas cartas escritas del Señor de Gor, don Diego de Castilla, en las que se habla del embarazo de una criada llamada Felipa y cómo esta también había servido en casa de don Pedro Peláez y había robado alguna cosa.


Así mismo, en un foro de los pueblos, se habla de los Señores  de Gor y se cuenta como doña Juana Peláez de Acuña, que debió ser hermana de don Pedro Peláez de Acuña, hijos del capitán, había tenido una hija extramatrimonial de don Diego de Castilla llamada Manuela. Seguidamente comparto una imagen de la partida que encontré y su trascripción: 



"En siete días del mes de enero de mil y seiscientos treinta y seis años, yo el Licenciado Esteban García de la Puerta [... ] cura de la iglesia de esta villa de Gor, bauticé a Manuela, hija del Sr. Don Diego de Castilla señor de esta villa y de Doña Juana Peláez de Acuña. fue su compadre Don José de Sandoval y Castilla vecino de esta dicha Villa y lo firmé..."


Otro hallazgo que enriquece el conocimiento de la historia y de mis raíces.




viernes, 19 de junio de 2020

SOBRE LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE GUADIX EN EL SIGLO XVI, por Carmen Hernández Montalbán


Relación de notables accitanos, cofrades del Santísimo Sacramento 1575

        La antigua cofradía del Santísimo Sacramento de Guadix fue, tal vez, la cofradía más prestigiosa de la ciudad. Los que querían ingresar en ella tenían que probar que eran cristianos viejos, limpios de sangre judía, morisca o penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición. A ella pertenecieron caballeros hijosdalgos, miembros del Cabildo y hasta algunos descendientes de moriscos notables, como es el caso de Hernán Valle de Palacios. La mayoría eran descendientes de aquellos que acompañaron a los Reyes Católicos en la conquista de la ciudad. En el Archivo Diocesano de Guadix se encuentra un documento con la relación de cofrades.
Entre ellos están: 

Don Cristóbal de Benavides: Regidor de Guadix y gran hacendado, del que lleva su nombre el cortijo de Don Cristóbal. A él compró tierras don Diego López Pacheco, descendiente de los nobles moriscos Abenaxara.

Don Fernando de Barradas: Señor de Cortes y Graena y hermano del célebre Maestre de Campo don Lope de Figueroa y Barradas. Propietarios del Palacio de Peñaflor.

Don Diego de Bazán: hermano del Almirante Álvaro de Bazán que dio lugar a la importante saga de Bazanes de Guadix con propiedades en Villanueva de las Torres (también conocida como Don Diego) y Fonelas.

Don Gaspar de Ávalos: hijo del Comendador Juan Dávalos y sobrino del Cardenal, también llamado Gaspar de Ávalos, fundador del Convento de Clarisas de Guadix.

Don Pedro y Don Diego de la Cueva: miembros de la importante familia de este apellido con mayorazgos en la zona.

Micergidio Bocanegra: padre de doña Francisca Bocanegra y abuelo de otro Gaspar Bocanegra Dávalos que mandó dar muerte al padre de Antonio Mira de Mescua en la procesión del Corpus.

Melchor de Mescua: hijo del matrimonio de don Antonio de Mira y doña Luisa de Mescua, padre del dramaturgo don Antonio Mira de Mescua. Fue la víctima de la que hablamos en el párrafo anterior.

Hernán Valle de Palacios: caballero morisco descendiente del Secretario del Rey Zagal (tío de Boabdil), Abrahen Abenceite, vivió en el arrabal morisco de Santa Ana y está sepultado en su iglesia parroquial. Debió ser una excepción a la hora de demostrar su linaje de cristiano viejo.









Año de 1598

El Orden que han de tener en la procesión del Santísimo Sacramento el Día del Corpus Christi todas las cofradías de esta ciudad y las cruces de las iglesias que tienen obligación de acudir a ella guardándose sus antigüedades siendo sucesivamente después de los pendones de los oficios.




Cofradías

Primeramente la Cofradía de Sr. San Torcuato

La Cofradía del Santo Fray Diego

La Cofradía de San Antón

La Cofradía de las Cinco llagas

La Cofradía de nuestra Sra. de la Cabeza y San Lázaro.

La Cofradía de la Soledad

La Cofradía de las Ánimas del Purgatorio

La Cofradía del Rosario

La Cofradía de San Blas y Sta. Lucía.

La Cofradía de María Santísima de la Piedad

La Cofradía del Nombre de Jesús

La Cofradía de la Sta. Vera Cruz

La Cofradía de María Stma. De la Concepción

La Cofradía del Sto. Crucifijo

La Cofradía de Santa Quiteria

La Cofradía de la Misericordia

La Cofradía de la Encarnación

La Cofradía del Stmo. Sacramento de la Magdalena

La Cofradía del Smo. Sacramento de Santa Ana

La Cofradía del Stmo. Sacramento de San Miguel

La Cofradía del Stmo. Sacramento de  Santiago



Después de las cofradías, han de ir las cruces de las iglesias en esta forma:



La Cruz del lugar de Fonelas

La Cruz de Alquife

La Cruz de Lanteira

La Cruz de Aldeire

La Cruz de Ferreira

La Cruz de Cortes y Graena

La Cruz de Beas

La Cruz de Purullena

La Cruz del Marchal

La Cruz de Cogollos

La Cruz del Cigüeñí

La Cruz de Alcudia

La Cruz menor de la Iglesia Mayor

La Cruz de la Magdalena

La Cruz de Señora Sta. Ana

La Cruz de Sr. San Miguel

La Cruz del Sr. Santiago

La Cruz del Stmo. Sacramento de la Iglesia Mayor

La Cruz Mayor.



El Dr. Don Francisco González de Villalobos Dean en esta Sta. Iglesia de Guadix, Provisor en ella y Vicario General por su Señoría el Sr. don Juan de Fonseca Obispo de Guadix…


miércoles, 10 de junio de 2020

Querella del Fiscal Eclesiástico del Obispado de Guadix contra una autora de comedias en 1653, por Carmen Hernández Montalbán.


    


   La Sección de Pleitos y querellas de nuestro Archivo Histórico Diocesano de Guadix es de gran riqueza, en ella se contienen todos los litigios concernientes a la Audiencia eclesiástica, ya sean pleitos criminales, matrimoniales, etc.
   Entre ellos se cuenta uno que llamó especialmente mi atención por ser contra una autora de comedias del Siglo de Oro que vino a representar a Guadix, posiblemente para las fiestas del Corpus Christi y su Octava. En Guadix había una gran actividad teatral desde el siglo XVI, a ella vinieron compañías tan pintorescas en la época como la de Andrés Angulo "El Malo", citado por el mismísimo Miguel de Cervantes en su obra cumbre "El Quijote". 
   Las autoras de comedias durante estos siglos, en contra de lo que se pueda pensar, fueron numerosas. La mujer en el siglo de Oro se relacionaba con el teatro de varias formas: como actriz, como empresaria y como autora de comedias. Normalmente estas tres actividades estaban unidas. La mayoría de ellas estaban vinculadas a un personaje masculino, ya sea padre o esposo, dueño del negocio familiar que ellas continuaban tras su muerte.

    Fue a partir del 17 de noviembre de 1587 cuando la mujer, de forma oficial, es incorporada como actriz a los escenarios por el Consejo de Castilla. Esto ponía fin a la prohibición de que las mujeres trabajaran en el teatro, el decreto, de 6 de junio de 1586 decía: "a todas las personas que tienen compañías de representaciones no traigan en ellas para representar ningun personaje muger ninguna, so pena de zinco años de destierro del reyno y de cada 100.000 maravedis para la Camara e Su Majestad".

Desgraciadamente, en el documento que nos atañe, no consta el nombre de la autora de comedias que vino a Guadix con su compañía a representar en el año 1653, aunque sí se cita el nombre de una obra representada: Santa María Egipciaca.

Era numerosa la lista de autoras de comedias, de estas podemos citar a: Manuela de Escamilla María de Navas y la granadina Ana Caro Mallén.

Seguidamente trascribo un fragmento del pleito con ortografía actualizada para su mejor comprensión:




“El Licenciado Antonio Merino fiscal general de este obispado parezco ante Vmd. [Vuestra Merced] en la mejor vía y forma que hubiere lugar en derecho y premisa la solemnidad del me querello criminalmente de la autora de comedias que hay actualmente en esta ciudad representando y de los personajes de ellas así hombres como mujeres y de los demás que resultaren inculpados y anotado el caso de mi querella = digo que la dicha autora con poco temor de Dios Ntro. Señor y en gran cargo de su conciencia y en menosprecio de la justicia eclesiástica que Vmd. Administra hará cosa de ocho o nueve días poco más o menos que vino la susodicha con su compañía a esta ciudad y teniendo obligación antes de representar comedia alguna así a lo humano como a lo divino de presentarlas ante Vmd. Para que se viere si las dichas comedias tenían alguna cosa que reformar por ser contra […] o contra la fe católica y la honestidad pública no lo ha hecho antes contraviniendo a esta obligación ha representado en esta ciudad los días que ha estado en ella comedias a lo humano y a lo divino como fue la de Santa María Egipciaca y lo que más es de reparar y remediar que una mujer de las que trae en su compañía se vista en habito de hombre y hace papeles de gracioso lo cual es contra todo derecho y contra la honestidad del sexo femenino…”

domingo, 18 de noviembre de 2018

Traslado de la quijada de San Torcuato desde Celanova a Guadix, de Carmen Hernández Montalbán.



            El Colegio de San Torcuato de los Jesuitas de Guadix se fundó en 1599, siendo prelado de la iglesia accitana don Juan de Fonseca. La creación del Colegio coincide con la llegada a Guadix de los restos de San Torcuato, primer obispo y evangelizador de esta comarca. El colegio jesuita accitano gozó de gran prestigio hasta la expulsión de la orden en 1767 por Carlos III.
            El traslado de las primeras reliquias Tienen lugar en 1593, cuando el obispo accitano don Juan de Fonseca, consigue el permiso del rey Felipe II la licencia para que se abra el sepulcro del santo que se hallaba en el Monasterio de Celanova (Orense). El arcipreste, Francisco Rubio Dávila estuvo presente durante la exhumación de los huesos y emprende viaje de regreso a Guadix llevando consigo “una canilla del brazo, el hueso de un dedo y las dos partes de la toalla y sábana”. En Guadix se le organizó una gran fiesta.
            Del traslado de las primeras reliquias hay abundante documentación en el Archivo Histórico Diocesano de Guadix; principalmente en los Libros de actas capitulares del Cabildo y documentos sueltos como una disposición del orden que habrían de guardar las cofradías existentes por entonces para el recibimiento de las mismas.
           
Sobre las reliquias, el Colegio de los Jesuitas, el Hospital de la Caridad, también existen numerosos artículos de diferentes investigadores accitanos como son: Carlos Asenjo Sedano, Carlos Javier Garrido, José Manuel Rodríguez Domingo, Santiago Pérez López, Manuel Jaramillo Cervilla, Francisco Fernández Segura, etc. Estos trabajos pueden darnos testimonio de la historia del edificio: en la actualidad residencia, con su Centro Cultural Abierto recientemente inaugurados.
            Hace poco, localicé un manuscrito que pertenece al fondo antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Granada 08 que lleva por título: Historiae Collegij Guadixensis annotationes ab anno 1600 / [Alonso de Medrano].  Alonso de Medrano fue rector del Colegio de San Torcuato de Guadix.
            En el manuscrito se narra la fundación del colegio de San Torcuato y el traslado de otra reliquia del santo: una quijada, desde Celanova a Guadix.  Seguidamente hago la trascripción de fragmento donde se habla de ello.

(Ortografía actualizada)

            “En el Monasterio de San Salvador que también se llama de San Rosendo de Celanova que es en el reino de Galicia a 2 de marzo de 1601, ante el muy reverendo Padre Fray Claudio Tenorio, definidor de la Sagrada Orden de San Benito y presidente del mismo monasterio, pareció presente ante notario público el padre Juan de Mosquera de la Compañía de Jesús y presentó ante el dicho presidente una cédula real firmada del rey nuestro señor don Felipe Segundo de este nombre rubricada de los señores del Consejo de Cámara refrendada del secretario Francisco González de Heredia y una licencia del señor nuncio de su Santidad Clemente VIII con la licencia del Rmo. Fray Juan de los Aras general de la dicha orden de San Benito, en que por ella pedían al dicho convento del dicho monasterio de Celanova y al dicho presidente, dieran una reliquia del Glorioso San Torcuato, primer obispo y mártir de la ciudad de Guadix, discípulo del bienaventurado Santiago Apóstol que están en el dicho monasterio de Celanova y son habidas y tenidas por tales de tiempo inmemorial a esta parte, para colocarla en el Colegio de la Compañía de Jesús de la ciudad de Guadix a donde el dicho santo padeció glorioso martirio y pareciendo bien la demanda al dicho presidente y convento y deseando hacer favor a la Compañía, vistos los recaudos y cartas arriba dichas y cédula de su Majestad, dijeron las obedecía y en su cumplimiento, luego, el dicho día a las tres de la tarde, el dicho padre presidente y convento revestidos se fueron en procesión a la sacristía del dicho convento (…) al lugar donde estaban las dichas reliquias. Sacaron un relicario de plata en el cual estaba la cabeza del dicho mártir San Torcuato con su letrero que decía “cabeza del bienaventurado mártir San Torquato” de la cual el dicho presidente  y convento sacaron partes de una quijada del dicho santo con un diente y una muela pegados a la dicha quijada, los cuales con la reverencia debida a tan santa reliquia, la dieron y entregaron delante del dicho escribano al dicho hermano Juan de Mosquera y otros religiosos de la Compañía la dicha reliquia con la debida seguridad y decencia fue colocada en nuestro Colegio de Guadix por autoridad del señor don Juan de Fonseca a la sazón obispo de aquella ciudad que por no haber otra iglesia ni ermita ni capilla del dicho santo (…) desde su primera se la llamó nuestro Colegio de San Torcuato y se le hizo una grande fiesta en aquella ciudad al recibimiento  y colocación de dicha santa reliquia y haber negociado la dicha cedula de su Majestad, carta y licencias para sacar y traer la dicha santa reliquia se debe a la devoción del Sr. Cristóbal Velázquez de dicha Compañía, natural de aquella ciudad de Guadix a quien se debe también haber negociado también la fundación del dicho Colegio…”

sábado, 14 de abril de 2018

Jerónimo de Castroverde: un poeta accitano poco conocido, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN.


    

   Fue nuestro paisano Antonio Cuerva, amante de la historia de Guadix, que reside en Madrid, quien me puso sobre aviso, como otras tantas veces, de un personaje hasta ahora desconocido para mí. Se trata de un clérigo accitano llamado Jerónimo de Castroverde, que Gutierre Marqués de Careaga y Vargas, natural de Almería, cita en su obra “Desengaño de Fortuna, muy provechosa y necesario para todo género de gentes y estados”. En la obra, en sus preliminares, recoge varias alusiones a la idea pagana de “fortuna” en forma de composiciones poéticas de autores diversos, entre ellas, un epigrama de “Hieronymus a Castroverde, Guadixensis…” en su forma latina. La pretensión de la obra es advertir al lector de que tiene que dejar de ver los sucesos de la historia y de la vida cotidiana como si obedecieran a una lógica caprichosa, para comprender al fin que detrás de todo está Dios y el orden moral que imponen sus ministros temporales. El libro está impreso en Madrid por Alfonso Martín, con fecha de 1612. El personaje picó mi curiosidad y emprendí una búsqueda documental en el Archivo Diocesano de Guadix sin demasiadas esperanzas, en principio, sirviéndome de la base de datos que se está realizando de los fondos del mismo.  Para mi sorpresa comenzaron a aparecer numerosos registros de un Jerónimo de Castroverde, canónigo, en la sección de Pleitos, Órdenes sagradas y Expedientes de limpieza de Sangre. El éxito de la búsqueda fue tan grato como inesperado, pues nada sabíamos del desconocido poeta salvo que era de Guadix, como bien consta en la obra de Careaga.  Este Jerónimo de Castroverde, según el expediente de orden sagrada, nació en Guadix y fue bautizado en la Parroquia de Santiago. En el expediente, por suerte, está la partida de bautismo y la de confirmación, algo que no es muy común en los expedientes de la época. El documento dice (con ortografía actualidada):

   “Juan de Molina, notario apostólico y público de la audiencia episcopal de esta ciudad de Guadix y su diócesis doy fe que en el libro de bautismo de la iglesia parroquial del Sr. Santiago de esta ciudad de Guadix en donde se escriben las criaturas que se bautizan parece que en el año de mil quinientos y ochenta años entre los (…) capítulos que hay comienza uno que dice así:
Hieronimo
Baupmo.
En veinte y uno de septiembre bauticé a Jerónimo hijo de Bernabé de Ocaña y de Magdalena de Anguita su mujer, fueron sus compadres Alonso Ortiz, clérigo y María Sánchez, viuda // Alonso Ortiz.
Iten parece por un libro de bautismos de marca de medio pliego de (…) que en la ciudad de Guadix a tres días del mes de abril de quinientos ochenta y nueve años en la iglesia parroquial del Sr. Santiago el Sr. Don Juan Alonso de Moscoso, Obispo que fue de esta ciudad en él hoy administró el Sto. Sacramento de la confirmación a muchas personas, una de las cuales fue Jerónimo y dice el capítulo así:
Jerónimo hijo de Bernabé de Ocaña
Y al fin del dicho libro de la dicha confirmación dice: fue padrino de todos los confirmados Diego López de Hinojosa, clérigo…”

    Don Jerónimo recibió las órdenes sagradas en el año 1595, según consta en el expediente. Muy joven, con sólo quince años, pues según la partida de bautismo nació en 1580.

   Veintidós años más tarde, según consta en el expediente de limpieza de Sangre de 1617, es propuesto por el rey para el cargo de racionero de la S. A. I. Catedral que había quedado vacante por la muerte del doctor Salvador del Pozo. En las dichas pruebas, en las que se averigua su linaje, con objeto de demostrar que sus ascendientes eran cristianos viejos, “sin mácula de moriscos, judíos o penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición”, requisito indispensable para tomar estado eclesiástico en la época, constan los nombres de sus padres y abuelos, los nombres de sus progenitores concuerdan con los de la partida de bautismo. La madre, Magdalena de Anguita, era natural de natural de la villa de Martos, hija de Bartolomé Sánchez de Morales y de Catalina de Anguita, casados en dicha villa y se trasladaron a Guadix recién nacida su hija. El padre, Bartolomé de Ocaña, era natural de Jaén, hijo de Nicolás de Ocaña y de Elena de Enbuenora.

    La fecha de dicho expediente es posterior a la impresión de la obra del Marqués de Careaga, eso puede indicar que don Jerónimo ya era conocido como poeta fuera de Guadix. Fue contemporáneo del conocido poeta y dramaturgo Accitano Antonio Mira de Amescua y hay constancia documental de que ambos se conocieron pues cuando el Doctor Mira juró su cargo de Arcediano en 1632, el Doctor Castroverde formaba parte de los testigos en esa fecha como puede leerse en el libro XII de Actas Capitulares del Cabildo de la Catedra, de fecha 1632, folio 581 y siguiente.

   “…Y fueron todos a ver jurar al dicho Doctor Don Antonio Mira, al Licenciado Cobo, Pertiguero; y el Licenciado Tadeo Núñez, Maestro de Ceremonias desta Santa Iglesia y Diego Martínez, Colegial y a la posesión fueron todos. El Licenciado Asensio de Molina, Provisor; y el maestro Francisco Jiménez, visitador deste obispado; y el Doctor Jerónimo Castroverde; y el Licenciado Pedro Ferrer, y Don Juan Arias de Arias, Corracioneros; y otras muchas personas, así eclesiásticas como seglares que se hallaron presentes = Ante mí, el licenciado Damián Núñez”

    Me atrevo a afirmar que ambos se conocieran ya en los ambientes literarios de la corte, pues según Willard F. King, en su libro “Juan Ruiz de Alarcón, letrado y dramaturgo: su mundo mexicano y español “Jerónimo de Castroverde consta como personaje relacionado con  el también dramaturgo mexicano, Juan Ruiz, amigo que fue de don Antonio Mira de Amezcua.

   Teniendo en cuenta la escasa documentación que se tiene de la vida literaria del personaje que nos ocupa, lleva a pensar que no llegó a alcanzar la fama y trascendencia de Mira de Amescua.

Nota: Unida a esta semblanza existe un testimonio, un expediente matrimonial de una hermana del Racionero de la Catedral y poeta conocida como María de Ocaña que quiere contraer matrimonio con Luis de Alarcón. Ambos son mudos y expresan en el expediente que han tenido problemas para contraer matrimonio porque los familiares de ambos se oponen. En el caso de la novia es el propio Jerónimo de Castroverde el que se opone al enlace. Transcribo un fragmento del expediente: 

"En la ciudad de Guadix a veinte días del mes de diciembre de mil seiscientos veinte y siete años ante su Md. el Licenciado don Antonio Calderón Araoz Provisor Vicario general y Gobernador en lo espiritual y temporal en esta Santa Iglesia de Guadix y su obispado por su Sª Revdma. don Fr. Juan de Araoz mi Sr. por la gracia de Dios y su Santa Sede Apostólica Obispo de Guadix del Cons. de su Magd. y su predicador, parecieron Luis de Alarcón que así pareció llamarse por señas que hizo y letras que escribió y declaraciones que se recibieron que es hijo de Ginés de Alarcón y de Petronila de la Fuente sus padres vecinos de esta ciudad y María de Ocaña hermana del Dr. Jerónimo de Castroverde racionero de esta Santa Iglesia, ambos mudos y en la forma y manera que pudieron por señas inteligibles, declararon su voluntad; dijeron que tenían dada palabra de casamiento…"




Firma del novio arriba, abajo: primera página del expediente trascrita



miércoles, 21 de marzo de 2018

María de San Torcuato, monja obligada a profesar en el Convento de la Concepción de Guadix, por CARMEN HERNÁNDEZ MONTALBÁN.



Entre los numerosísimos documentos que se custodian en el Archivo Histórico Diocesano de Guadix, en la sección de Audiencia Eclesiástica, pleitos, se halla el que debajo trascribo (una parte) con ortografía actualizada para una mejor comprensión.

Lo singular de esta pieza, es que se trata de un pleito de 1618, en el que se defienden los derechos legítimos de una joven monja que fue obligada a profesar siendo una niña. Que además pertenecía a la casa de una familia poderosa: los Barradas, señores del conocido Palacio de Peñaflor. Siendo Don Fernando de Barradas y Figueroa, hermano del Maestre de Campo Don Lope de Figueroa.

Otra singularidad del documento es que se trata de la hija de una esclava morisca de la familia. Esta circunstancia no es extraña, dado que era muy común que las esclavas tuvieran hijos, muchos de ellos de los propios amos.  Pero ¿quién era realmente María de San Torcuato para ser depositada en un convento del que don Fernando de Barradas era patrono? Este asunto me hizo recordar una clausula del testamento de don Lope de Figueroa en el que se dice:

“Item en cada año se den a Doña Jerónima, mi hija que está en la Concepción del monasterio de Guadix treinta ducados mientras viviere.”

No hay constancia de que Don Lope de Figueroa llegara a casarse,  y en su testamento no se cita ninguna viuda. ¿Era doña Jerónima la monja María de San Torcuato, hija de don Lope? ¿Por qué la obligó a profesar don Fernando, heredero del anterior?

Son algunos de los interrogantes que me hago…, tal vez llevando mi imaginación muy lejos de la verdad, pero no podemos saberlo de momento.



Encabezamiento: Mª de San Torcuato a las monjas, en la ciudad de Guadix a veinte días del mes de septiembre de mil seiscientos diez y ocho años. María de San Torcuato monja en el Convento de la Concepción de esta ciudad […]

“Cristóbal Marsal, en nombre de María de San Torcuato, monja en esta ciudad, en aquella vía y forma que mejor haya lugar de derecho, demando ante VSª [Vuestra Señoría] a la Abadesa y monjas del dicho convento y permiso necesario digo que siendo mi parte niña de poca edad que aun no tenía diez años, don Fernando de Barradas y Figueroa, patrono del dicho monasterio y convento para Sargenta contra su voluntad y consentimiento por no poderlo tener ni aun uso de razón y llegado el tiempo de la profesión de mi parte, aunque la reclamó y contra el dicho Fernando de Barradas, la obligó y forzó a que hiciese la dicha profesión con grandes amenazas que le hizo diciendo que, por haber mi parte nacido en su casa de una morisca esclava suya, si no hacía la dicha profesión la había de volver a su casa y encerrarla como a su esclava y servirse de ella teniéndola por tal, de cuya causa y de ser como era el dicho don Fernando de Barradas de los caballeros más poderosos que se hallaron en aquel tiempo en esta República y de terrible condición y tal que cualesquiera amenazas ponía en […] con este justo miedo que podía mover cualquier mujer constante, hizo mi parte su profesión en la cual y antes y después de ella la reclamó y descubrió su ánimo, que fue de no hacerla. Y así luego que murió el dicho don Fernando de Barradas, reclamó mi parte su profesión por haber sido ninguna y trató de intentar pleito como ahora lo hace. Porque pido y suplico a Vuestra Señoría que habida por cierta esta relación haga a mi parte entero cumplimiento de justicia, dando por ninguna y de ningún valor y efecto la dicha profesión, declarando a mi parte por mujer libre y no sujeta a religión, condenando a la Abadesa y monjas del dicho convento a que dejen salir del libremente a mi parte y le vuelvan e restituyan y entreguen todos y cualesquier bienes que llevó al dicho convento y pareciere ser suyos, proveyendo en todo como más convenga a la justicia de mi parte […]”